Al principio de mi vida tenía un estómago de hierro, podía comer cualquier cosa a cualquier hora sin ninguna consecuencia. Era como si mi cuerpo me preparara para un futuro repleto de pruebas y degustaciones regulares. Pero de alguna manera mi estómago se rindió especialmente ante ingredientes que me fascinan como el tomate y los camarones, sobretodo el primero, el que en medio de uno de mis recurrentes ataques de gastritis tengo que dejar de lado y mucho menos combinar con especias como la pimienta de cayena que van tan bien con los deliciosos camarones.
No obstante, una vez los ácidos estomacales vuelven a su nivel vuelvo yo también a la carga. Por ello en estos días me preparo para cocinar esta receta, una de mis preparaciones favoritas con los versátiles camarones. Es muy sencilla, rápida (los camarones se cocinan en un abrir y cerrar de ojos) y muy sabrosa. Ideal para una cena romántica, acompañado con couscous o arroz blanco, copita de vino blanco, velitas, ¡oh la la la! el amor entra por la barriga.
Ingredientes
- 1 Libra de camarones medianos frescos pelados y desvenados (puedes dejar la cola si prefieres)
- 1 Diente de ajo majado
- ½ Ají jalapeño picadito (sin las semillas ni la parte blanca interior)
- El jugo de un limón
- 3 Cdas de aceite de oliva
- ¼ Taza de vino blanco
- Sal (preferiblemente marina o sal gruesa)
- Pimienta recién molida
Instruciones
- Mezcla el ajo picado, el jalapeño, el jugo de limón, una cucharada de aceite de oliva , el vino blanco, la sal y la pimienta.
- Introduce los camarones en esta mezcla y marina en el refrigerador por lo menos 45 minutos.
- Calienta el aceite de oliva restante en una sartén a fuego medio. Cuece los camarones de 2 a 3 minutos de cada lado.
- Sirve.




